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martes, 26 de junio de 2018

¿Parodiando las cosas de Dios?


Eugenio Amézquita Velasco

La vida que en estos tiempos nos toca vivir, muestra ciertas características y tendencias que no son posibles entender. Vemos en la actualidad la falta de noción de lo sagrado, es decir, el no respetar lo que está dedicado a una divinidad o a su culto o que está relacionado con esta divinidad, con la religión o con sus misterios y que por ende merece un respeto excepcional y no puede ser ofendido.

Así podemos observar las faltas de respeto, en el caso de los que nos decimos católicos y que tenemos como única divinidad a Dios -la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo-, que se manifiestan en aspectos como el no arrodillarse en el momento de la consagración -pudiendo hacerlo sin existir impedimentos físicos-; el no guardar silencio en el interior del templo, los robos y sacrilegios que se cometen en el interior de nuestras Iglesias, las burlas contra Jesucristo, y una larga lista que no alcanzaría ni tiempo ni espacio a enumerar.

La parodia de lo religioso

Primero habrá que entender lo que significa la palabra parodia.

Parodia (del griego, παρώδïα, παρα, en contra de o al lado de, y ώδή, oda) es una obra satírica que caracteriza o interpreta humorísticamente otra obra de arte, un autor o un tema, mediante la emulación o alusión irónica.

Para algunos, la parodia no implica necesariamente la burla del texto parodiado. En el sentido de en contra del canto, la parodia se refiere a imitaciones burlonas de la forma de cantar o recitar, mientras en el real sentido de al lado del canto implica repetición con diferencia, sin necesariamente burla.

Las parodias habrían surgido en la antigua literatura griega, con poemas que imitaban de forma irrespetuosa los contenidos o las formas de otros poemas. Los romanos también desarrollaban parodias como imitaciones de estilo humorístico, al igual que la literatura francesa neoclásica.

La parodia existe en todos los géneros, incluyendo la literatura, la música, el cine y la televisión. Un acontecimiento político, social o cultural puede ser asimismo parodiado. La parodia es la recreación de un personaje o un hecho, empleando recursos irónicos para emitir una opinión generalmente transgresora sobre la persona o el acontecimiento parodiado.

Ahora, la palabra religión, de origen latino significa "relación". Es decir, cuando hablamos de la religión hablamos entonces de la relación que el hombre tiene para con Dios . Por conclusión hablar de parodia de lo religioso, es hacer burla o gracejada de todo aquello que nos relaciona con Dios, desde las actitudes de devoción y hasta de la manera de orar.

Como se puede ver, en esencia, la parodia lleva la connotación de burla e ironía. Obviamente hacer imitación parodiada de lo sagrado, de las enseñanzas de Jesucristo, no es algo que pueda ser motivo ni de risa ni de chiste y puede ser interpretado como una falta de respeto a lo sagrado, es decir, una falta de respeto a Dios.

La parodia es entonces una imitación burlesca que caricaturiza a una persona, una obra de arte o una cierta temática. Como obra satírica, la parodia aparece en diversos géneros artísticos y medios. La industria cinematográfica, la televisión, la música y la literatura suelen realizar parodias de hechos políticos o de otras obras. Por lo general se apela a la ironía y a la exageración para transmitir un mensaje burlesco y para divertir a los espectadores, lectores u oyentes.

El Dr. Peter Ivanov Mollov, investigador del Departamento de Estudios Iberoamericanos, de la Universidad de Sofia “San Clemente de Ojrid” expresa en su artículo "Problemas Teóricos en torno a la parodia. El "Apogeo" de la Parodia en la Poesía Española de la Epoca Barroca", publicado por la Universidad de Murcia, España, que "el fenómeno de la parodia literaria tiene su origen en una peculiar actitud de los autores respecto al mundo ideológico y estético de obras anteriores, orientada a revelar el envés de este mundo".

"Es una interpretación cómica de lo serio, un enfoque nuevo, subversivo y ridiculizador de lo tradicional, lo convencional, lo topicalizado. A la vez, la parodia nace del afán de originalidad del parodista, de su deseo de encontrar su propio camino artístico, conculcando las preceptivas, negando la autoridad avasalladora de sus predecesores, ridiculizando los modelos consagrados".

Esto nos lleva a una pregunta: ¿Se puede hablar de que se ama a Dios, haciendo chistes o parodiando las cosas de Dios?

Saque usted sus conclusiones.







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Articulo Revisado: ¿Parodiando las cosas de Dios? Puntaje: 5 Reviesado por: Diocesis de Celaya